¿Por qué el yoga de los dioses?
Hay una sabiencia en Bhaga Yoga que dice:
“Si cada uno de nosotros se hiciese consciente de la divinidad que acompaña a su ser, el mundo sería divino.
Si cuando te miro, sé que eres parte de Dios, te trataré con total respeto.
Si sé que yo soy parte de ese mismo Dios, actuaré de manera correcta.”
Pero… ¿de dónde sale todo esto?
Para entenderlo, tenemos que remontarnos al año 2011.

Una inesperada caída
En 2011, mientras realizaba una tarea de limpieza en un aljibe, resbalé y caí con la mala suerte de llevar unos 40 kg de peso apoyados en mi costado. La caída me lesionó bruscamente la columna espinal.
Pero lo peor vino después.
Cada mañana, al despertar, un enorme mareo (vértigos) me visitaba. Al levantar la cabeza, volvía. Lo que parecía un simple dolor de espalda era en realidad una vértebra cervical desplazada.
El médico me recetó diazepam, y te recomiendo que si te lo mandan, no lo tomes salvo que sea 100% necesario. Es una droga muy fuerte para el sistema nervioso.
Viendo que yo no iba a entrar por esa vereda (ya apuntando maneras…), me recomendó yoga o pilates.
¿Mi respuesta?
HA! Una gran carcajada.
Mi ego, del cual ni sabía que existía, saltó para burlarse de lo que hoy es mi vida. La ignorancia hace esas cosas.
Fui a probar. Yo era bailarín de breakdance antes de la lesión. Imagina llegar el primer día y ver solo mujeres de más de 50 años y yo con 18, haciendo estiramientos, saludos al sol y diciendo “ommmm…”
No me lo pensé ni dos veces: me di la vuelta y a perder tiempo a otro lado. Yo no entro ahí con esas mujeres mayores (usé otra palabra).
¿Entonces qué me inspiró?
Por desgracia, lo que inspira a muchos: el sufrimiento.
Cuando ya no podía más, me vi obligado a practicar yoga, pilates e incluso piscina. Los días pasaban y bailar era cada vez más difícil. Trabajar también. Incluso estar tranquilo. Los dolores recorrían mi cuello y mi espalda.

¿Cómo fueron los inicios?
Al principio, me apasionaron más los ejercicios de rehabilitación en piscina. También había una monitora nueva que me gustaba, cosa que no pasaba en yoga o pilates jeje.
Para mi problema, era la mejor opción: quitar gravedad al cuerpo. Si tienes dolores severos, empieza en piscina. Créeme.
Cuando fui mejorando, combiné la piscina con un día de yoga y otro día de pilates a la semana.
Después de unas seis sesiones, sentí algo inexplicable.
Mi diafragma se desbloqueó
Tal como te lo cuento: un día normal sentí que algo dentro de mí se movía con más facilidad. Respirar profundo era impresionante.
Menos dolores, más movimiento, ganas de vivir otra vez.
Hoy entiendo que el golpe lateral y el peso bloquearon mi diafragma, afectando al nervio vago y las cervicales, causa común de vértigos.
Después de un año con esos mareos, sin poder bailar y sin mejorar… por fin un respiro, ¡y nunca mejor dicho!
Desde entonces dije:
“Llevaré el yoga a todo el mundo que quiera recuperar su salud.”
Y me puse manos a la obra: estudiar, investigar y seguir practicando sin parar.

La respiración diafragmática
Esta es la forma en que debemos respirar en cualquier práctica respiratoria.
El ser humano, por su estilo de vida desconectado de la naturaleza y de sí mismo, ha olvidado cómo respirar correctamente.
Respirar no es “hacerlo fuerte”.
Tampoco es “solo respirar”.
Es poner atención en tu diafragma, el principal músculo respiratorio.
¿Cómo se hace?
Coloca tus manos en tus últimas 4 costillas:
- dos dedos en el abdomen (blando)
- tres dedos en la caja torácica (duro)
Al inhalar: primero se mueven ligeramente los dedos del abdomen, y después los de la caja torácica.
Los 4 puntos clave:
1. Atención
Siente el diafragma dentro del cuerpo, detrás de las costillas.
No es barriga afuera ni espalda arqueada.
2. Presión
Profundo no significa fuerte.
Fuerte sube la presión y puede crear lesiones y estrés.
3. Sensación
Si después de unos minutos respirando no te sientes mejor, algo está fallando:
respiras fuerte o sin atención o tu cuerpo está tenso.
4. Movimiento de la respiración
La respiración te mueve a ti, no tú al cuerpo.
Si haces “tope” y sigues empujando para inhalar más, bloqueas tu patrón respiratorio.
Relájate. Espera. Deja que sea profunda, no superficial.
Los 3 misterios de la respiración
Suavidad, Tranquilidad y Paciencia








